El blanco y viscoso pulque, ha preservado la tradición de su elaboración a través de los siglos y acumulado historias curiosas como la de la muñeca llena de heces.
El pulque se consigue
tras someter a fermentación el aguamiel proveniente de la planta del maguey.
Las malas lenguas mencionan que para convertir el aguamiel en pulque se
utilizaba "estiércol de vaca dentro en una muñeca de trapo que se metía en
el aguamiel para que supuestamente el estiércol le proporcionara ciertas
bacterias para que se fermentara".
No obstante, tal cosa,
desde hace dos milenios la receta no ha variado en lo más mínimo, pues sigue
utilizándose una levadura elaborada a base de tallos, hierbas, raíces y
semillas junto a algunos ingredientes secretos que se muelen y se aplican al
aguamiel, además que en esas épocas ni si quiera había vacas en el continente
americano.
Otra de las historias
más recientes, que salpicaron a la tradicional bebida mexicana, fue la
insistencia de China y Corea a los productores mexicanos para que les vendieran
la receta, "Nos dimos cuenta de que estaban produciendo pulque en China y
llegaba a México. Fue por las redes sociales que nos dimos cuenta, empezaron a
llegar imágenes", aseguró Del Razo, productor de pulque.
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